hola, jani533.
Sin querer me acordé cuando yo estaba buscando. En aquel tiempo tenía 18 años de edad, empezaba a trabajar, pero ya quería independizarme. Como no tenía experiencia, entonces también me pasaba lo mismo que a ti; y es que en ese tránsito de libertad, idealizaba mi casa, la forma, el tamaño, los colores, los muebles, los olores y todo; pero no me daba cuenta que era eso justo lo que lo hacía más difícil.
Cuando me di cuenta de que la casa de mis sueños no puede existir, más que en mis sueños justamente, entonces supe que tendría que liberarme de ese pensamiento obsesivo si de verdad quería ser libre y salir de la casa materna.
Finalmente me decidí. A lo largo de un año viví en una casa de huéspedes, una finca vieja que sólo conservaba un cuarto sin baño, el sofá de la casa del hermano de un amigo (una semana nada más) y otros lugares similares; hasta qie, finalmente encontré mi casa.
Esa primera casa de mis sueños tenía una sala amplia, un comedor, una concina pequeña que comunicaba a un patio en el que un día nació un aguacate; además un baño con tina (¡qué lujo!), una recámara y cochera para un auto (aunque no tenía coche en ese tiempo). Estaba verdaderamente encantado con mi casa, mi primera verdadera casa. Viví ahí mucho tiempo, pero esa experiencia de más de un año me enseñó varias lecciones importantes, quizás una de las más importantes fue la de evitar las expectativas. Cuando uno tiene expectativas, cuando éstas son muy grandes, la posibilidad de frustrarse en mayor; mientras que a menos expectativas, las posibilidades de éxito y bienestar aumentan. Esto no significa conformarse, pero sí significa tener la paciencia para buscar y la sabiduría para encontrar.
No te desesperes. Si estás esperando mudarte cuando encuentres el lugar ideal, el que sueñas, vas a sufrir mucho. Muévete y no dejes de buscar hasta que encuentres. Te deseo suerte.
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