Violencia Familiar
April 19, 2008
La violencia Familiar se ha vuelto algo normal y cotidiano de las sociedades actuales.
Ha variado sus características en las últimas décadas, presentándose en todos los lugares, sin diferenciar las clases sociales ni el nivel económico de sus generadores. Se da en los dos sexos y en todos los niveles educativos, a diferencia de lo que se cree normalmente.
La sensación de violencia de la sociedad se traslada a la familia, y al conjunto de sus miembros, desencadenando uno de los más serios males sociales.
¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos ante esta situación?
Al no existir una única realidad posible, las respuestas a este interrogante son de lo más variada, pero lo primero a saber es que debemos tomar conciencia del problema.
En esta nota abordaremos la agresión entre padres e hijos, dejando para una próxima el maltrato entre cónyuges.
La violencia comienza pasando por inadvertida, incrementándose de a poco con el paso del tiempo. En cada familia se van conformando alianzas y acuerdos a nivel consciente e inconsciente que van distribuyendo los roles y los modos de vinculación entre padres e hijos.
Esto no es solo producto de las vivencias actuales, si no que son patrones de comportamiento que se transmiten de generaciones anteriores, no solo mediante la palabra sino por la imitación y por aceptar inconscientemente como normal o cotidiano la forma de organización de la familia con la que vivimos, por más que no estemos de acuerdo en todas las decisiones que se hayan tomado.
Se pueden diferenciar algunos “estilos” de padres bien marcados y diferenciados entre sí; algunos padres siempre creen estar en falta, comparándose con padres ideales o perfectos, que no existen, sintiendo que están en falta con sus hijos cuando ellos les reprochan algo.
Otros pasan toda la vida tratándole de enseñar a sus hijos como salir de problemas que ellos han tenido en sus vidas, y sienten que seguramente les va a suceder a sus hijos, colocando a los hijos en una especie de vengadores, y reprochándoles cuando estos se apartan del “camino señalado” como correcto o reivindicador.
El último modelo de padres, son aquellos que consciente o inconscientemente quieren tener a sus hijos muy cerca, tratando de protegerlos en todo momento, no pudiendo considerar a los jóvenes, como seres independientes que pueden tomar sus propias decisiones y que deben equivocarse para aprender.
Muchas veces como padres, creemos tener la razón y consideramos que nuestra manera de crianza es la correcta. Cuando uno cree tener la razón muchas veces, pierde el sentido de los límites, comenzando a surgir una violencia simbólica que con el tiempo se puede convertir en física y agravarse. Está en cada una de las familias en no dejar que esto suceda.
Muchos gobiernos poseen distintos organismos de ayuda, que nos pueden orientar ante cualquier duda, y nunca hay que sentir vergüenza de solicitarla.
Los estudios actuales arrojan cifras alarmantes, el 50% de las familias han padecido o sufren de alguna forma de maltrato, ya sea psicológico, físico o económico.
Analice su situación y no dude en consultar y en charlarlo con sus seres más queridos.
