A veces creamos un museo de horror para vivir dentro de él. La soledad no es mala del todo. Cuando nos sentimos preocupados por algo acudimos a la soledad para reflexionar. Hay dos clase de soledad. Una, la soledad buena, la que uno saca provecho de ella. La otra la soledad dañina, la que nos lleva a alejarnos de los demás, la que nos sume en un estado petrificado, que nos hace maldecir las cosas de las vidas y a no aprovecharlas y disfrutarlas. La vida es un circo y nosotros sus malabaristas. Somos los dueños del circo de nuestra vida o somos sus payasos y sus titeres.
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