Hola Luza... Dices: "ya no pienso en otra cosa, todo el tiempo queriendo saber cómo estará, dónde estará, con quién estará..." Hace algún tiempo, cuando vi que lo mío con la chica a la que amaba no iba a ningún lado -a ninguno en el que yo ocupase el sitio principal por lo menos- y decidí no volver a saber nada de ella, me acostumbré a hacerme las mismas preguntas, hasta que una tarde, no sé cómo, se me vino a la cabeza una interrogación radicalmente distinta: ¿Y dónde diablos estoy yo? Fue una revelación muy dura por cuanto me llevó a la conclusión de que la mayor parte de mi vida estaba girando en torno a un eje equivocado. Es decir, mientras yo no hacía otra cosa que especular sobre sus posibles andanzas, mi ex ya había dado el paso definitivo y vivía lo suyo -tanto, que se casó-. Desde entonces he intentado, aunque no siempre con éxito, centrarme en mis asuntos y disfrutarlos en tanto me sea posible, porque de ellos saldrán las únicas respuestas útiles. Todavía la recuerdo, y mucho más de lo debido; pero ello no va a solucionar mis entuertos ni procurarme placeres significativos, de modo que trato de cultivar un saludable egoísmo y de regocijarme en mi propia compañía... Es duro, sí, pero a la dependencia de alguien que ya no está prefiero este experimento...
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