Hola.
Desgraciadamente Sesobrevive tien mucha razón. Este fenómeno fue identificado por el doctor Richard Gardner como Síndrome de Alienación Parental y se presenta con resultados devastadores para quienes lo padecen. Sus efectos inmediatos son el alejamiento con alguno de los progenitores (el que es alienado). Pero los adultos tienen siempre una salida a este tipo de conflictos, y a veces no pasa del terrible sufrimiento que se ocasiona. Pero en las niñas y en los niños, el efecto es de largo plazo y explota en la adolescencia o después, cuando la persona empieza a tomar conciencia de su situación. Ya para ese momento resulta complicadísimo (si no es que imposible) recomponer sus relaciones personales; aunque ya no sólo es con los padres, sino que se amplía al resto de la gente.
El proceso de alienación puede ser descarado como en el ejemplo de Sesobrevive, pero también puede ser sutil. El progenitor alienador se niega a pasarle al hijo las llamadas o recados del otro progenitor; se "olvida" de mencionarle eventos importantes que se darán en su tiempo de convivencia; critica la ropa o los juguetes que le compra el otro progenitor ("eso es muy corriente", "lo que te compra tu madre (o padre) es muy feo"); alienta a otros u otras, como parientes colaterales, a hablar mal del progenitor ausente. Es lento, pero constante. En ocasiones las madres (o padres) alienadores visten a las hijas o hijos con la ropa más vieja o más fea (aunque tengan otra) para ir a la visita del otro progenitor; relacionan las enfermedades de los hijos con la visita ("es que lo que comiste con tu padre te enfermó"; "¿pues adónde te llevó tu madre que te resfriaste?"). Esto va permeando el ánimo de las niñas y los niños y van adquiriendo una imagen equivocada del progenitor alienado. Realmente no hace falta mucho para probar su dicho, particularmente porque hay una insistencia constante y una repetición ininterrumpida. Los niños y las niñas alienados terminan por creer que es así; que se enferman cada vez que van de visita con el otro progenitor.
Las niñas y los niños entre el año y medio y los cinco años, no tiene, como es lógico, una idea formada del mundo. No tienen prejuicios. Pero sí tienen la capacidad de aprender palabras nuevas y las ideas que están asociadas con ellas. De manera que es comprensible que en este rango de edades puedan ser más susceptibles a padecer este síndrome.
Creo que el caso que menciona Esther L es reversible si se atiende a tiempo. Desgraciadamente, cuando esto ha durado varios meses, ya resulta muy complicado de atender; o por lo menos ya llevaría muchísimo más tiempo.
Saludos.
Última edición por ger1466 fecha: 28/02/07 a las 15:09:39.
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